Ayer miércoles en una sesión marcada por el ajedrez político local, el concejal Hugo Lezcano (ANR) fue electo como intendente interino de la ciudad de San Lorenzo. La designación se da tras la renuncia oficial de Felipe Salomón, quien dio un paso al costado de la jefatura comunal para abocarse de lleno a la campaña electoral en busca del rekutú como lord mayor de la Ciudad Universitaria. Con esto, Lezcano queda fuera de la carrera por el rekutú como concejal en las elecciones del próximo 4 de octubre.
Si bien el cambio de mando se presenta formalmente como una transición administrativa, la llegada de Lezcano al máximo sillón municipal vuelve a poner bajo la lupa comunal su historial legislativo y comercial, reviviendo viejas polémicas que marcaron sus anteriores periodos en la Junta Municipal.
El «padrino» de los tragamonedas: La Ordenanza 14/2011
El nombre de Hugo Lezcano está inevitablemente ligado a la proliferación sin control de los juegos de azar en el municipio. Siendo en ese entonces (año 2011) uno de los concejales más jóvenes, Lezcano fue el autor y proyectista de la Ordenanza Nº 14/2011.
Aquel texto «convirtió a los tragamonedas prácticamente en un juego de niños o en un entretenimiento inocente», declarándolos textualmente como «juego de entretenimiento popular». Con esa jugada legislativa, se buscó hacer pasar estos aparatos de apuestas como si fueran juegos ingenuos de habilidad o destreza, al nivel de una mesa de billar, pool o un metegol.
La normativa no solo abrió la puerta de entrada a la ludopatía en menores, sino que además violó abiertamente la Ley Nacional Nº 1016/97 de la Conagzar. Mientras la ley de juegos de azar restringía estrictamente a un máximo de tres máquinas por local comercial, la ordenanza impulsada por Lezcano permitió elevar el límite a cinco aparatos por negocio, dejando incluso una brecha abierta (en su Artículo 11) para aumentar esa cantidad bajo discreción municipal. Como consecuencia directa de ese «regalo» legislativo, San Lorenzo se inundó de tragamonedas instalados de forma irrestricta en veredas, paradas y despensas de barrio —llegando a verse insólitamente «hasta entre los tomates» de las vendedoras del mercado—, muchas veces violando la propia distancia mínima de 200 metros de los colegios ante la total ausencia de control municipal.
Promesas coreanas y la molestia de «La Pachanga»
El historial del ahora intendente interino también arrastra otras iniciativas de gran despliegue mediático pero nulo impacto real, como el recordado y fallido proyecto de buses cero kilómetro con aire acondicionado y paradas inteligentes que llegarían a la ciudad a través de una supuesta cooperación con Corea; un plan que quedó en la opacidad de las promesas municipales.
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Unirme ahoraEn el ámbito privado y comercial, a Lezcano también se lo recuerda por su faceta empresarial en la noche sanlorenzana. Fue públicamente señalado como uno de los propietarios del desaparecido y polémico local nocturno conocido como «La Pachanga». Ubicado en pleno centro de San Lorenzo, dicho establecimiento se convirtió durante largo tiempo en una constante molestia para los vecinos debido a los ruidos molestos, desmanes en la vía pública y la falta de ordenamiento en los alrededores. En este caso, incluso Lezcano fue uno de los imputados por violar la cuarentena de Covid 19. Luego en el 2024 otro fiscal le acusó por delitos ambientales.
Con este antecedente normativo y comercial a cuestas, Hugo Lezcano asume el timón de la ciudad de manera interina, en un periodo que promete ser corto pero intensamente político, mientras el oficialismo salomonista calienta motores para las urnas.


