Tras sufrir la amputación de sus piernas, este querido trabajador de nuestra comunidad demuestra que los límites no existen cuando hay fuerza en el corazón. Sigue activo en su taller y nos deja una lección de vida que todos necesitamos leer.
«A veces la gente me mira raro y se pregunta cómo puedo seguir trabajando en estas condiciones. Yo solo sé que mientras Dios me dé vida, mis manos seguirán creando», afirma Don Julio en idioma jopará (guarani-castellano) con una sonrisa que desafía cualquier diagnóstico.
La vida de Julio César Vázquez (54), un reconocido carpintero que hasta hace poco vivía en San Lorenzo, hoy día en Itauguá, cambió drásticamente entre 2023 y 2024. A causa de complicaciones severas derivadas de la diabetes, sufrió la amputación de ambas piernas por debajo de la rodilla. Sin embargo, al conversar con él, uno no encuentra a un hombre derrotado por la enfermedad, sino a un testimonio viviente de fe, optimismo y una voluntad inquebrantable que hoy sirve de luz para quienes atraviesan momentos difíciles.
Don Julio lleva más de 32 años dedicados al oficio de la madera, una pasión que no ha abandonado. Lejos de amilanarse, ve su situación no como el final del camino, sino como una prueba de vida. Su fe es tan firme que asegura no sentirse un enfermo, sino un alguien que tiene la misión de demostrar que los límites solo existen en la mente.

El proceso: Fe que se renueva en el dolor
El camino no fue sencillo. Tras pasar por cirugías complejas y días difíciles de internación esperando una cama, Don Julio experimentó un momento que define como una «señal divina». Durante su estadía en el hospital, una doctora revisó su historial y, conmovida por su juventud y su oficio, le dio palabras de aliento que blindaron su espíritu.
«Fue una señal de Dios. Me di cuenta de que él me estaba dando una segunda oportunidad y que mi fe debía redoblarse», relata con profunda emoción.
Para él, la clave para superar este proceso radica en dos pilares fundamentales: la preparación emocional y el amor de los suyos.
«Si uno no está fuerte de la mente y del corazón, y si no tenés el apoyo de tu familia y tus amigos, es muy difícil aguantar. Yo le digo a la gente que padece una enfermedad: no se entreguen, no se queden a pensar en lo malo. Hay que levantarse y seguir».
Manos que crean, espíritu que no se detiene
Hoy, Don Julio se encuentra bajo un estricto tratamiento médico y nutricional, pero su taller sigue activo. Su especialidad es el amoblamiento completo: cocinas, oficinas, trabajos en melamina y madera maciza, además de aberturas y mantenimiento en general.
Aunque reconoce que el dolor físico aparece de vez en cuando, el movimiento y el trabajo son su mejor medicina.
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Unirme ahora«Cuando uno trabaja, el cuerpo y la mente se concentran en crear. La carpintería es mi vida y sigo listo para recibir cualquier propuesta laboral y cumplir con la calidad de siempre».
Para quienes deseen conocer su trabajo, solicitar presupuestos o contactar con este ejemplo de vida, Don Julio tiene habilitada su línea celular y WhatsApp al 0981 419045.
Un mensaje de esperanza para San Lorenzo
A través de las páginas de sanlorenzopy.com, Don Julio deja un mensaje final cargado de entusiasmo para todas las personas que hoy sufren por su salud o atraviesan una pérdida:
«La vida continúa. No importan las tormentas, lo importante es mantener la fe en Dios y el entusiasmo por el día a día. Si yo puedo seguir sonriendo y trabajando, los que están en mi situación o parecido también puede salir adelante».
Trabajos realizados por Vázquez





