Hallan en Filipinas un «barco del infierno» de la Segunda Guerra Mundial con más de mil prisioneros muertos

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Se trata del buque japonés Hōfuku Maru, hundido en 1944 por las fuerzas aliadas sin saber que transportaba a soldados cautivos. Tras ocho décadas de misterio, investigadores lograron localizar el pecio, considerado una verdadera tumba de guerra en el fondo del mar.

Un impactante hallazgo arqueológico y militar conmociona al mundo. Investigadores de la fundación The Hellships Memorial Foundation, en colaboración con reconocidos exploradores submarinos, confirmaron la localización de los restos del Hōfuku Maru, un carguero japonés convertido en lo que históricamente se conoció como un «barco del infierno» durante la Segunda Guerra Mundial.

El pecio fue descubierto a unos 50 metros de profundidad frente a las costas de la provincia de Zambales, en la región de Luzón Central, Filipinas. Las características de la embarcación, su ubicación y los registros de la época coinciden plenamente, poniendo fin a más de 80 años de misterio y desinformación sobre el paradero exacto de la nave.

Imagen: Archivo Federal de Alemania

Una tragedia oculta en las bodegas

El 21 de septiembre de 1944, en el marco del conflicto en el Pacífico, una flota de aproximadamente cien aviones de la Marina de los Estados Unidos atacó al convoy del Hōfuku Maru. Lo que la inteligencia aliada desconocía en ese momento era el trágico «cargamento humano» que resguardaba el buque: más de 1.200 prisioneros de guerra, en su gran mayoría soldados británicos y neerlandeses capturados por Japón.

Tras el impacto, el barco se partió en dos y se fue a pique en cuestión de minutos. El saldo fue devastador: 1.047 prisioneros murieron atrapados en las inhumanas y calurosas bodegas o perecieron en el agua. Solo unos 242 lograron sobrevivir al desastre y apenas unas decenas fueron rescatados en su momento por la marina nipona.

Campos de concentración flotantes: Los «barcos del infierno» (hellships) eran utilizados por el Imperio Japonés para trasladar prisioneros en condiciones extremas de hacinamiento, hambre, sed y enfermedades. Se estima que de 125.000 prisioneros movilizados en estas naves, unos 20.000 fallecieron antes de llegar a destino.

El error de cálculo que demoró el hallazgo

Durante ocho décadas, los equipos de búsqueda rastrearon la zona equivocada basándose en informes estadounidenses preliminares redactados durante el fragor de la guerra.

La clave del éxito estuvo en un exhaustivo cruce de datos liderado por los investigadores Tim Beckensall y John Duresky, quienes analizaron con lupa los archivos militares oficiales de las fuerzas armadas japonesas. Estos documentos revelaron que el ataque real se produjo a unos 48 kilómetros de distancia del punto que figuraba en las coordenadas iniciales de los aliados.

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Utilizando avanzadas tecnologías de cartografía submarina en 3D y fotogrametría, el equipo del explorador Josh Gates y el buzo Evan Kovacs logró registrar las primeras imágenes del navío hundido, confirmando que la estructura se mantiene tal como quedó tras el bombardeo.

Paz para las familias

Por respeto a la memoria de las víctimas y la solemnidad del sitio, los restos del Hōfuku Maru no serán alterados ni reflotados. El hallazgo ha sido catalogado oficialmente como una tumba de guerra, ofreciendo finalmente respuestas y un cierre histórico para los descendientes de los soldados caídos, quienes por generaciones desconocieron el destino final de sus seres queridos en el mar de China Meridional.