Doña Casilda Barrios: El alma de un barrio forjado con fe, sacrificio y una gran familia

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En la historia de la zona conocida como «Caacupé bajada» (parte del barrio Miraflores), hay nombres que se pronuncian con profundo respeto y agradecimiento. El de doña Casilda Barrios es, sin duda, el más emblemático. Nació en San Lorenzo el 9 de abril de 1935 en el mismo lugar donde sigue viviendo a sus 91 años de edad. Esta admirable mujer se erige hoy como la única socia fundadora viva del Club 8 de Diciembre, un testimonio andante de fe, sacrificio y amor a su comunidad.

Durante una entrevista realizada por nuestro director Daniel Vargas, doña Casilda hizo gala de una lucidez envidiable, transportándonos en el tiempo al recordar con precisión los más mínimos detalles de las jornadas de trabajo comunitario. Con una memoria intacta, relató cómo empezaron con entusiasmo religioso para la instalación de lo que hoy es la Capilla conocida como Virgen de Caacupé y cómo se gestaron los inicios del club de sus amores el 8 de Diciembre, instituciones que hoy son el corazón social y espiritual de toda esa gran zona.

Doña Casilda con sus seis hijos

Una gran familia y un reinado de cariño

Rodeada por el afecto de una descendencia que sigue sus pasos, doña Casilda ha construido un sólido legado familiar: es madre de 8 hijos, de los cuales dos han fallecido quedando seis quienes le rodean constantemente, tiene 14 nietos y 8 bisnietos. Su vitalidad y el aprecio de su entorno la llevaron también, años atrás, a ser electa con orgullo como Reina de la Tercera Edad del Club 8 de Diciembre, un reconocimiento que corona una vida entregada a su gente.

En su memoria viva, doña Casilda no olvida a quienes compartieron aquellas épocas de esfuerzo. Con gran emoción, trajo a la luz nombres clave que marcaron el rumbo del barrio y que hoy reciben un merecido homenaje a través de su recuerdo, tales como don Andrés «Mitã’i» y don Pedro «Kavaju’i», entre otros pioneros que, pala en mano, forjaron la comunidad.

Voces del pasado para el futuro

Al rememorar los sacrificios de aquellos primeros pobladores en una época de barro, aislamiento y carencias, sus palabras resaltan el valor de la resiliencia:

«Rohasa asy va’ekue» (Pasamos momentos muy difíciles), recordó con nostalgia. «Upérõ ndaipóri kuri mba’eve, ha katu ore voluntad mbarete» (En ese entonces no había nada, pero nuestra voluntad era fuerte).

Aprovechando la ocasión, la respetada pobladora no quiso dejar pasar la oportunidad de dirigir un profundo e inspirador mensaje a la juventud actual:

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«Pido a los jóvenes perseverar en lo bueno del estudio y del trabajo; evitar caer en las drogas, el alcohol y la violencia. Les pido que amen a su lugar de vida, porque solo así dedicarán parte de su existencia a mejorar el lugar de su crecimiento y el de sus futuros hijos», señaló en idioma guarani.

Un fuerte llamado a las autoridades

Con la autoridad moral que le otorgan sus más de nueve décadas de vida recta y servicio desinteresado, doña Casilda también envió un firme y claro mensaje a los gobernantes de turno:

«Pido a las autoridades que sean más patriotas y que no practiquen la corrupción. Es urgente que vean la manera de crear fuentes de trabajo dignas y que busquen una solución definitiva al grave problema de la inseguridad reinante».

Doña Casilda Barrios, sigue siendo el faro del Club 8 de Diciembre. Su vida demuestra que el «jopói» (la ayuda mutua), el patriotismo real y el amor a la comunidad son las únicas herramientas capaces de transformar la realidad de una ciudad.

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