Las elecciones municipales de este 4 de octubre de 2026 dejaron una lectura más que interesante en la Ciudad Universitaria. En un territorio históricamente conservador, la gente abrió la puerta a la esperanza con la llegada de dos figuras opositoras jóvenes a la Junta Municipal: Pastor Filártiga, de la Alianza Unite por Sanlo e Ilusión Peralta, de la Alianza Yo Creo en San Lorenzo.
Ambos candidatos conectaron con el descontento de sectores que piden a gritos un cambio profundo en cómo se maneja la municipalidad.
Un terreno cuesta arriba: la nueva composición de la Junta.
El trabajo de Filártiga y Peralta en el legislativo comunal no va a ser nada fácil. La correlación de fuerzas pinta complicada: la bancada colorada tendrá 8 concejales, mientras que por el lado del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) ingresarán 2 ediles. Uno de ellos es Osvaldo Gómez en su rekutú, a quien mucha gente le señala de tener posturas bastante complacientes o consuetudinarias con el poder local colorado; el otro liberal proviene de la Cooperativa San Lorenzo, entidad que es considerada por muchos como un feudo de los propios Salomón.
Este panorama político hace que las miradas de esperanza de gran parte de la ciudadanía, esa que exige cambios positivos reales y dejar atrás las viejas prácticas, se dirijan directamente hacia Filártiga y Peralta.
La lupa en los números y la sombra de la era Salomón
Más allá de los tiras y aflojes políticos, uno de los desafíos más pesados que tendrán por delante será hacer un férreo control sobre los números de la administración, que de vuelta estará liderada por el colorado Felipe Salomón. Su gestión anterior dejó bastante que desear en cuanto a rendición transparente de cuentas, generando más dudas que certezas en los vecinos.
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Unirme ahoraPara tener una idea del tamaño del desafío, basta con mirar el antecedente reciente del concejal liberal saliente Isaac Rojas, quien deja una carpeta abultada de pedidos de informes presentados al ejecutivo. ¿El resultado? Varios pedidos directamente terminaron cajoneados sin respuesta, y muchos otros llegaron con medias respuestas que nunca aclararon el panorama financiero. A esto se suma que Rojas tuvo que recurrir más de una vez a la Ley 5282/2014 de Libre Acceso a la Información Pública para intentar que Salomón responda a solicitudes de información debía entregar al edil sin necesidad de recurrir a la Ley.
Vecinos manifiestan su deseo de que el rol de los nuevos ediles debe ser el de verdaderos contralores del erario público, exigiendo el respeto a las ordenanzas y buscando, de una vez por todas, elevar la calidad de vida de los sanlorenzanos.


