Don Felipe, el “Rey del bollo” que trabaja desde hace 25 años en las calles de San Lorenzo

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Con su canasto al hombro y el apoyo de su esposa, Felipe Galeano logró sacar adelante a sus dos hijos mediante la venta de bollos. Desde 2001 recorre San Lorenzo y otras ciudades, sin dejarse vencer por el calor, el frío ni la lluvia.

Don Felipe Galeano, de 45 años, es conocido por muchos como el “Rey del bollo”. Desde hace un cuarto de siglo recorre las calles de San Lorenzo con su canasto, ofreciendo bollos rellenos de guayaba y dulce de leche.

Su historia comenzó en el año 2001, cuando decidió emprender sin contar con capital. Con esfuerzo y perseverancia, la venta se convirtió en el principal sustento de su familia y le permitió acompañar la educación de sus dos hijos.

Cada jornada es un trabajo compartido con su esposa, quien comienza desde temprano con la preparación y la cocción. Cerca de las 13:30, Don Felipe sale a recorrer distintos puntos de San Lorenzo, Capiatá e incluso zonas de Asunción. Su labor suele extenderse hasta las 21:00 o hasta terminar la mercadería.

Vende hasta 100 bollos por día

En una jornada habitual comercializa entre 80 y 100 bollos, vendidos a G. 5.000 cada uno. Sin embargo, también ayuda a quienes no cuentan con el monto completo y acepta G. 2.000 o G. 3.000 para que puedan llevar el producto.

Don Felipe es una figura conocida en los alrededores del Hospital General de San Lorenzo, en Calle’i, y del Hospital de Clínicas, donde médicos, pacientes y familiares suelen comprar sus productos durante la tarde.

También recorre los torneos de barrio y los partidos de la Liga Sanlorenzana de Fútbol. En las canchas de Guaraní, Triunfo y Tayazuapé ya lo conocen los aficionados, dirigentes y agentes policiales, quienes le permiten ingresar para realizar sus ventas.

Durante el verano amplía todavía más su recorrido y, en algunas ocasiones, viaja hasta San Bernardino para aprovechar los eventos y el movimiento de visitantes en la ciudad veraniega.

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El sacrificio que permitió educar a sus hijos

El principal motivo de tantos años de trabajo fueron sus dos hijos, actualmente de 18 y 22 años. Gracias a los ingresos obtenidos con la venta de bollos, ambos lograron culminar sus estudios secundarios. Posteriormente prestaron servicio militar y ahora trabajan en Asunción.

Aunque sus hijos ya comenzaron sus propios caminos, Don Felipe continúa trabajando junto a su esposa. Para él, salir todos los días ya forma parte de su vida.

Antes de dedicarse a los bollos, trabajó recolectando huesos, vendiendo helados y realizando diferentes actividades para obtener ingresos. Actualmente también es reconocido por los pasajeros de las líneas 26 y 56, quienes escuchan diariamente su característico pregón.

Ni el intenso calor, el frío o la lluvia logran detenerlo. Con su canasto al hombro, Don Felipe sigue recorriendo las calles, convertido en un ejemplo de sacrificio, constancia y amor por su familia.

Fuente: diario Crónica.