Por: Daniel Vargas
Si el ejecutivo municipal sostiene que de verdad cuentan con un plan de prevención y que este ya empezó a ejecutarse, es momento de demostrarlo con absoluta transparencia. No sirven los comunicados vagos ni los discursos con frases generales sobre «trabajos en marcha».
Se impone la necesidad de que la Municipalidad publique y comunique abiertamente la agenda detallada de su plan: las actividades concretas, los días, las horas y los lugares exactos donde se llevarán a cabo las intervenciones y limpiezas. Es la única forma de permitir una verdadera participación ciudadana, donde los vecinos puedan acompañar, fiscalizar y sumarse a las tareas en su propio barrio. Todo lo que sea mantener esto en la nebulosa no pasa de ser un mero «hale, hale» con tufo a campaña electoral, un humo propagandístico sin impacto real en la seguridad de la gente.
La iniciativa ciudadana ante el desinterés municipal
Un ejemplo claro de la inacción oficial ocurrió en estos días, cuando vecinos de la avenida Vittorio Curiel se reunieron con algunas autoridades municipales para exponer riesgos de añosos árboles en peligro de caer, así como podas necesarias.
Es fundamental señalar las cosas como son: esta reunión se logró única y exclusivamente por INICIATIVA de los propios vecinos preocupados por su seguridad (según informó prensa municipal), y NO por una muestra de previsión del ejecutivo municipal. Mucho menos respondió a la existencia de un plan de acción preventivo institucional para enfrentar las tormentas que se avecinan. Que sea la ciudadanía la que tenga que arrastrar a las autoridades a la mesa de trabajo demuestra el nivel de desamparo y la falta de planificación con la que se maneja la Intendencia frente al fenómeno El Niño.
El nefasto asistencialismo electoralista: lucrar con la desgracia ajena
A esta falta de iniciativa se suma una práctica que debemos señalar con absoluta contundencia: el vergonzoso oportunismo de ciertas autoridades municipales que, en plena campaña electoral, prefieren cruzarse de brazos antes de la tormenta para luego aparecer cuando ya es demasiado tarde.
Esperan a que el agua le llegue al cuello a la gente para salir a «llevar agua a su propio molino». Llegan con las cámaras encendidas, montando un show de asistencialismo barato, repartiendo chapas o víveres con la mezquina intención de arañar votos a costa de la necesidad y el sufrimiento de las familias golpeadas. Eso no es solidaridad ni gestión pública; es especulación política con la desgracia ajena. La ciudadanía ya no se deja engañar por quienes buscan salvar su imagen política sobre el barro, el agua e incluso pérdidas de vida de sanlorenzanos.
Cero margen de espera: activación inmediata de las áreas clave
Las familias que viven especialmente a orillas de los arroyos San Lorenzo y Tayazuapé conocen perfectamente el drama de ver inundadas sus viviendas y perder el esfuerzo de toda una vida en cuestión de minutos. De la misma manera, quienes transitan o trabajan en el microcentro y barrios aledaños saben que cada lluvia convierte a nuestras calles céntricas en trampa mortal por los violentos raudales, peor si en la zona hay obras en construcción y otras que ya debieron ser inauguradas pero siguen en la «dulce espera».
Esta realidad exige que la Municipalidad ponga a trabajar a sus dependencias de manera coordinada y sin demoras:
- Planificación Urbana: Debe salir a campo de inmediato para planificar las posibles secuelas de grandes lluvias, caída de granizos y vientos de mucha intensidad, especialmente en zonas de los cauces del arroyos San Lorenzo y Tayazuapé, además de despejar de urgencia el sistema de drenaje del microcentro y zonas críticas como los barrios Santa María, San Juan, Ñu Porá y otros lugares.
- Acción Social: Debe estructurar un protocolo preventivo real de contingencia, no para hacer campaña post-desastre, sino para proteger la dignidad humana antes de que las tormentas destruyan sus hogares.
- Coordinadora de Comisiones Vecinales: Debe asumir el rol activo de convocar y movilizar a la comunidad en la gestión del riesgo, en lugar de esperar a que los vecinos organicen las reuniones.
Las autoridades deben estructurar un Plan de Acción Integral claro y ejecutable para antes, durante y después de los temporales. La verdadera tarea de prevención no empieza cuando el agua destruye casas; debería empezar meses antes.
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Unirme ahoraConcienciación urgente: frenar la peligrosa costumbre de los vertederos clandestinos
Junto a las obras y la limpieza institucional, la Municipalidad debe liderar de forma inmediata una campaña masiva de concienciación ciudadana. Es momento de hablar de frente: la pésima e irresponsable costumbre de tirar basuras en los raudales, arrojar desperdicios a los cauces hídricos o crear «mini Cateuras» improvisadas en los márgenes de los arroyos es una práctica nefasta que nos perjudica a todos.
Tirar la bolsa de basura al raudal para que el agua «se la lleve» no es una solución; es una bomba de tiempo. Esos residuos terminan tapando las alcantarillas en el centro, asfixiando los arroyos San Lorenzo y Tayazuapé, y provocando que el agua vuelva con furia a meterse en la casa de miles de familias. Las autoridades no solo deben fiscalizar y sancionar severamente estos actos, sino también educar barrio por barrio para erradicar este hábito tan peligroso.
Las Comisiones Vecinales: la fuerza territorial que la Municipalidad debe liderar
Las comisiones vecinales son el primer escudo de defensa frente a una emergencia natural. Son los líderes comunitarios quienes conocen cada canaleta tapada, cada vertedero clandestino y cada familia en riesgo. Sin embargo, no se les puede dejar solos ni exigirles que ellos tengan que tomar la iniciativa institucional para ser escuchados.
La Municipalidad debió convocar a encuentros de dirigentes por zonas desde principios de año para coordinar este trabajo de prevención y educación. Como no se hizo a tiempo, la convocatoria debe ser urgente. Se debe capacitar, equipar y articular con los vecinos acciones concretas de limpieza preventiva, concienciación sobre el manejo de residuos, alertas tempranas y rutas de evacuación.
«Una autoridad responsable no se esconde tras el humo proselitista ni espera a que la tragedia ocurra para hacer campaña con regalitos; publica su cronograma de trabajo con hora y lugar, convoca a los vecinos y combate el peligro antes de que llegue. Organizar a la comunidad y educar hoy es la única forma de evitar familias sin techo, personas desaparecidas y muertes que jamás debieron ocurrir.»
El Niño no esperará a que los escritorios municipales ni las agendas electorales reaccionen. San Lorenzo exige que sus autoridades salgan a las calles a trabajar en la prevención ahora, porque mañana será trágicamente tarde.

