Mientras San Lorenzo aún procesa la dolorosa noticia del niño arrastrado por el raudal, una historia de vida y solidaridad emerge para recordar que, incluso en tiempos difíciles, existen gestos capaces de transformar destinos.
Este viernes 13 de febrero se realizaron en simultáneo los primeros trasplantes renales del año en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA – Hospital de Clínicas. Los procedimientos beneficiaron a un adolescente de 13 años, oriundo de Capiatá, y a una mujer de 35 años, docente, procedente de Ciudad del Este.

Ambos pacientes permanecen en cuidados intensivos —pediátrico y de adultos, respectivamente— en muy buenas condiciones clínicas. Según informó la jefa del Departamento de Trasplante, Dra. Norma Arévalos, los dos salieron extubados, lúcidos y con el riñón funcionando adecuadamente.
La paciente adulta, que llevaba cinco años en tratamiento de hemodiálisis debido a una enfermedad renal crónica asociada a lupus eritematoso sistémico, recibió el trasplante cadavérico número 196 en adultos realizado en el centro asistencial. Hasta ahora, dependía de sesiones de diálisis tres veces por semana, con jornadas de cuatro horas.
En tanto, el paciente pediátrico fue diagnosticado con enfermedad renal crónica secundaria a poliquistosis renal y se encontraba en diálisis desde febrero de 2025. Este procedimiento marca el primer trasplante renal pediátrico de 2026 y eleva a 23 el total de intervenciones desde la reactivación del programa en 2016.

Las cirugías se iniciaron a las 7:00 y culminaron cerca de las 15:00, con la participación de un amplio equipo multidisciplinario que involucró a especialistas en cirugía pediátrica, vascular, urología, nefrología, anestesiología, enfermería, hemocentro, laboratorio, farmacia y servicios de apoyo.
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Unirme ahoraSin embargo, más allá del despliegue médico, el factor determinante fue la decisión solidaria de la familia de un joven donante de 29 años, que en medio del dolor dijo sí a la donación de órganos. Un gesto altruista que hoy permite que dos personas puedan dejar atrás la dependencia de la diálisis y aspirar a una mejor calidad de vida.
En días donde las noticias golpean fuerte, historias como esta recuerdan que la solidaridad también salva vidas.


