La eterna crisis del transporte público vuelve a golpear a los de siempre: los usuarios, quienes ya viajan hacinados, llegan tarde al trabajo y aun así podrían terminar pagando hasta G. 6.000 por un servicio que no mejora.
César Ruiz Díaz, titular de Cetrapam, advirtió que si el Gobierno sigue atrasado con el pago del subsidio, la “solución” sería liberar el precio del pasaje. Eso llevaría la tarifa normal a G. 4.070 y el diferenciado a G. 6.000, como si la ciudadanía fuera un pozo sin fondo para financiar un sistema que no rinde.

Ruiz Díaz señaló en Monumental 1080 AM que actualmente circulan solo 1.400 buses en el Área Metropolitana, cuando deberían ser 2.000. Según él, la falta de pago del subsidio impide invertir y ampliar la flota. Sin embargo, las quejas de los usuarios por buses en mal estado, frecuencias irregulares y malos tratos no aparecieron entre sus prioridades.
También defendió que el pasajero «paga lo mismo hace 15 años», pero evitó mencionar que lo que sí cambió fue la calidad del servicio, que cayó en picada mientras las empresas reclaman más beneficios. Para Cetrapam, el subsidio es una “herramienta ficticia”, pero omiten decir que el costo de ese negocio –subsidio o pasaje libre– siempre termina saliendo del bolsillo del pueblo.
Otro punto polémico es el pedido de los empresarios para que se permita una antigüedad máxima de 10 años para los ómnibus. El Viceministerio de Transporte lo rechazó porque eso implicaría destinar aún más dinero al subsidio. Mientras tanto, los usuarios siguen viajando en unidades viejas, inseguras y con frecuencia deficiente.
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Unirme ahoraRuiz Díaz reconoció responsabilidades compartidas pero, como de costumbre, minimizó el papel de los empresarios en la pésima calidad del servicio. El problema –una vez más– parece tener muchos culpables, excepto quienes cobran el pasaje y reciben el subsidio.
Fuente: Monumental 1080 AM.


