El enfrentamiento entre el senador Carlos Núñez (ANR–HC) y el ministro del Interior Enrique Riera escaló a un nivel inédito de gravedad política. Núñez afirmó públicamente que el ministro “puede contratar un sicario para matarme”, en el marco de una serie de acusaciones cruzadas sobre corrupción y manejo irregular en los ascensos dentro de la Policía Nacional.
Según el legislador, desde que denunció supuestos “favores” y “recaudaciones” dentro del proceso de evaluación de comisarios —particularmente en torno al uso del polígrafo—, ha notado “movimientos raros” cerca de su vivienda. Núñez relató que personas desconocidas estarían tomando fotografías y vigilando el lugar, por lo que responsabilizó directamente al ministro de cualquier atentado contra su vida o la de su familia.
El trasfondo del conflicto gira en torno a la disputa por el control y la transparencia en los ascensos policiales. Núñez sostiene que el uso del polígrafo se ha convertido en una herramienta de presión y favoritismo dentro del Ministerio del Interior, mientras Riera defiende la práctica como un mecanismo para mejorar la integridad institucional.
Este episodio expone nuevamente el preocupante nivel de confrontación, descrédito y violencia verbal dentro de la dirigencia nacional. Cuando los representantes del pueblo se acusan de amenazas de muerte y de corrupción entre ellos, la pregunta inevitable es: ¿en manos de quién está realmente el país?
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Fuente: Última Hora


