Luego de colaborar con revoques de tres aulas, más provisión de muebles para dichas aulas y la biblioteca, esperan acompañamiento de la municipalidad
La Escuela Básica Nº 5.629 “Capitán Juan Speratti” recibió durante los últimos dos años mejoras estructurales y mobiliario gracias al aporte de la familia del mismo nombre; sin embargo, la iniciativa comunitaria topa ahora con la falta de personal para gestionar la pequeña biblioteca instalada en el colegio. Desde la comunidad piden a las autoridades locales seguimiento y acompañamiento para que la inversión tenga impacto sostenido.
“El trabajo específico en la biblioteca no termina con poner los muebles o traer libros —señaló Amalia—. Aquí hace falta alguien responsable en la biblioteca: controlar los préstamos, ordenar los libros y atender a los niños. Estamos buscando a quien pueda ofrecer algunas horas para ese trabajo o que, siendo una escuela municipal, la Municipalidad provea el capital humano necesario para echar a andar el servicio con garantías.”
Como alternativa, la entrevistada propuso que la Universidad Nacional de Asunción —que en San Lorenzo cuenta con una sede donde funciona la carrera de Bibliotecología— pueda sumar recursos humanos o técnicos mediante convenios ya existentes entre instituciones municipales y facultades. “San Lorenzo tiene muchos recursos; a veces no hace falta dinero sino alianzas y voluntad institucional”, afirmó.
Vecinos y docentes coinciden en que las colaboraciones privadas potencian la infraestructura escolar, pero que sin seguimiento institucional corren el riesgo de quedar en buenas intenciones. Por eso la propuesta de la familia Speratti es clara: que la comuna garantice el seguimiento administrativo y operativo de las donaciones y que promueva acuerdos con la universidad y organizaciones civiles para asegurar la continuidad del servicio.
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Unirme ahoraContexto histórico: las escuelas municipales de San Lorenzo surgieron tras gestiones realizadas a finales de 1991 por el entonces intendente Osvaldo Ferrás Morel, que impulsaron la creación de la primera institución municipal y facilitaron la habilitación gradual de otras —hoy son 15 escuelas municipales—. Ese marco refuerza la idea de que el Estado local puede y debe coordinar las acciones de la comunidad para multiplicar resultados.
La familia Speratti invitan a la Municipalidad de San Lorenzo, a la Facultad de Bibliotecología de la UNA y a voluntarios a articular un plan de trabajo: formalizar la designación de una bibliotecaria o la llegada periódica de estudiantes de bibliotecología, implementar un control sencillo de préstamos y capacitar a quienes atenderán la sala. La experiencia, sostienen, muestra que cuando el sector público acompaña las iniciativas privadas, los beneficios para la comunidad educativa son duraderos.


