En mi calidad de comunicador y sobre todo ciudadano sanlorenzano, observo con optimismo cómo el PLRA de San Lorenzo da pasos firmes hacia una unidad interna que, por fin, trasciende viejas rivalidades, algo que en ocasiones anteriores no se vislumbró meses antes de unas elecciones, incluso las rivalidades llegaban a las puertas del día de las elecciones. Hoy, sin embargo, el clima es otro: un grupo de trabajo conformado por los cinco presidentes de los comités que ya quemaron varias etapas desde hace poco más de un año ha tomado forma y parece dispuesto a sentar bases sólidas para enfrentar los próximos desafíos electorales.
La labor de los presidentes de los comités va teniendo frutos, tanto que consiguieron armar un comité político integrado por Juan Bautista González, Claudio Leguizamón, Cristina Báez, Reinaldo Mereles, Edgar Sanabria, Rubén Maidana, Osvaldo Macedo, Juan Valiente, Luis Ferrás y Alba Invernizzi, entre otros. Este equipo no solo buscará limar las últimas posibles asperezas internas, sino también establecer una hoja de ruta común que les permita seguir avanzando con paso firme hacia un diálogo fructífero con grupos de la llamada “tercera fuerza” (anterior al comité político ya hubo primeras reuniones). Según fuentes al interior del partido, las reuniones periódicas se desarrollan en un ambiente de apertura y autocrítica, convencidos de que solo una estructura cohesionada tendrá la fuerza necesaria para disputar la confianza ciudadana.
La gran pregunta que queda en el aire es si las autoridades electas (del PLRA) sabrán priorizar el interés general por encima de los intereses personales. ¿Estarán realmente dispuestas a dejar de lado protagonismos y ambiciones individuales para construir un proyecto colectivo que responda a las demandas de una ciudadanía cada vez más crítica y exigente?
El momento político exige grandeza, madurez y compromiso. La ciudadanía sanlorenzana ya no se conforma con discursos ni promesas vacías: espera señales claras de unidad, coherencia y capacidad de gestión. El PLRA local tiene la oportunidad —quizás única— de demostrar que aprendió de sus errores y que está listo para ofrecer una alternativa seria. Pero para ello, primero debe demostrar que puede trabajar unido, no solo en lo formal, sino también en lo estratégico y lo ético.
Ordenar la casa fue el primer paso. Lo que sigue es aún más desafiante: sostener la unidad en el tiempo y construir una alianza sólida con quienes ya se han consolidado como protagonistas del escenario opositor en San Lorenzo: la denominada tercera fuerza. Este espacio, que desde hace más de un año viene articulando a diversos sectores ciudadanos, ha demostrado constancia, capacidad organizativa y vocación de cambio.
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Unirme ahoraEn este nuevo mapa político, no se trata solo de sumar por conveniencia electoral, sino de integrarse con visión de futuro. La tercera fuerza no es un actor secundario: es clave para que cualquier proyecto opositor tenga verdadera legitimidad y posibilidades de éxito. Reconocer eso a tiempo podría marcar la diferencia entre repetir los errores del pasado o construir una alternativa real de poder para el San Lorenzo que viene.



