Por «El 1000 Ledesma
Con el tercer paso dado, ya mi mente entra en territorio de paz, sin una atávica corbata o un subyugante uniforme, recorro mentalmente los pasajes más perennes de la vida en la ciudad universitaria. Caminar por La Ciclovía (como si no existiera otra), es pisar la realidad presente para acomodar el futuro, con todas las alternativas como aquel caminante que hace camino al andar.Un hermoso jardín de mi ciudad, donde confluyen esperanzas y suspiros, donde se convive con la naturaleza y se persigue la salud paso a paso.
Pero qué más da, La Ciclovía no es la gente que la visita, sino que es un espacio paradisíaco que soporta todo, donde uno debe ir a despejar la mente y ordenar su mañana, siendo una de las condiciones para lograr este objetivo que en ningún momento debe caminarse de contramano. ASÍ LO VEO YO.
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